Guayacán tú eres mi padre, eres mi hermano

Mi compañero en este destierro

Ya no veo los granos de maíz en mis manos

¿Habré sido uno de esos gigantes convertidos en piedra por viracocha?

¿Seré acaso el templo del sol que se quedó sin Bochica?

Nuasca, tú que te convertiste en hombre para amar una mujer

Enséñame a convertirme en árbol para recordar la canción

del mar de amor que al principio inundó al mundo

Quiero enraizarme en esta tierra y no volver a echar vuelo

Quiero encontrar mi hogar perdido

Sakura de la tierra del sol poniente

Que tus flores de febrero cierren mis ojos

Que tu primavera encuentre mi corazón

Que la luz de Zuhé me ilumine

Y cuando llegue la noche

Me convierta en obsidiana

Que descienda hacia el mundo de abajo

Donde corren los ríos y habitan los jaguares

Que la oscuridad de la noche me abrace

Y difumine mi consciencia

Quiero ser abono para tus raíces

Volver al principio.

El Jaguar Nocturno